Las agudas palabras de Tolstoi: “Todas las familias felices se parecen; pero las infelices lo son cada una a su manera”, nos recuerdan que en estos tiempos son demasiadas las personas que viven -con la dignidad que pueden- el desigual reparto de riqueza y de derechos que les han tocado en suerte, ante el abandono de sus representantes políticos. Y siempre serán pocos y bienvenidos los que luchen por mejorar situaciones tan poco deseables.